Autoconstrucción de un invernadero de paja en un instituto. IES Hermenegildo Martín Borro. Cebreros (Avila).

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Construcción de un invernadero de paja, curso 2013-2014

Instituto de Educación Secundaria  Hermenegildo Martín Borro (IES HMB)

Cebreros, Ávila

Un reto que llega como un regalo. El equipo de profesorxs IES. H.M.B. propone autoconstruir un invernadero de paja para prácticas de energías renovables en el jardín del instituto, una forma de mejorar el sistema educativo actuando desde las aulas,

las herramientas:

*una tierra fértil, un profesorado entregado y dispuesto… , corazón, ilusión y capacidad de  trabajo colaborativo (con sus sonrisas y lágrimas)

*una alianza, la Junta de Castilla y León concede una subvención destinada a la mejora en la calidad de la educación,

*manos a la obra, curso de bioconstrucción a profesores y alumnos, mediante talleres prácticos,

el fruto:

un aula invernadero con cubierta vegetal  para prácticas de energías renovables y bioconstrucción.

Gracias a todas las personas que han hecho realidad la construcción del aula invernadero.

“sueña, planifica, actúa y celebra”

 

mónica cebada sánchez

Asesoramiento técnico

Arquitecta Técnica

monicabioconstrucción@gmail.com

 

PROCESO DEL PROYECTO DE CONSTRUCCIÓN DE UN INVERNADERO DE PAJA

Primera fase: Curso 2013/2014

TÍTULO: Construcción de un invernadero con balas de paja

Proyecto interdisciplinar propuesto por el claustro de profesores del IES H. Martín Borro (Cebreros) y que se ha podido llevar a la práctica gracias a tres importantes apoyos administrativos:

  • La inclusión del proyecto dentro de un programa de la Junta de Castilla y León que va destinado a la mejora de la calidad de los centros y que se denomina CONTRATO-PROGRAMA.
  • La inclusión del curso de formación del profesorado dentro del Plan de Formación en Centros, lo que ha permitido que el coste el curso lo asumiera el CFIE (Centro para la Formación e Innovación Educativa).
  • La existencia en el centro de un Ciclo Formativo de Electricidad de Grado Medio.

OBJETIVOS DEL PROYECTO:

  • Colaborar en la formación medioambiental de los alumnos al proponerles un trabajo respetuoso e innovador que permite acercarse a nuevas formas constructivas así como a la instalación de energías renovables.
  • Ofrecer a los alumnos la posibilidad de aplicar en la práctica gran parte de sus estudios teóricos de forma interdisciplinar (en dibujo técnico, biología, matemáticas, tecnología, electricidad, etc.).
  • Conseguir un invernadero para la obtención de plantas para el huerto del centro escolar, así como para el cultivo de setas.
  • Tener como centro educativo una presencia innovadora y de referencia en el entorno, en una comarca tradicionalmente dedicada a la construcción, haciendo del propio invernadero un aula innovadora.
  • Trabajar de forma colaborativa entre profesores, padres, alumnos y entidades locales.

METODOLOGÍA Y TEMPORALIZACIÓN

  • El proyecto tiene una duración de 2 cursos escolares.
  • La metodología empleada ha sido combinar:
  • Trabajo de un equipo de profesores
  • Trabajo de alumnos en diferentes materias (teórico) y en el propio invernadero (según nivel y estudios de los chicos)

Elena Delgado Pascual

Coordinación didáctica del proyecto

Profesora del IES Hermenegildo Martín Borro

Cuaderno de bitácora de una autoconstructora y aprendiz de la vida

Caminando hacia la autosuficiencia, he tenido la oportunidad de construir casas y participar en obras de construcción por voluntad, por amor, por amistad, por compromiso, por dinero, por profesión…, y porque siempre es un reto y un regalo de crecimiento personal. Porque con paz-iencia cada paso en la construcción y en la vida puede convertirse en una meditación.

Bioconstrucción y entorno, mas que dos palabras….. un estilo de vida

La familia y entorno en que me he criado me han transmitido el amor por la naturaleza y asi lo respiré de niña… la playa con sus mágicas cortinas de agua dulce junto a los cañaverales de caños de meca, las excursiones a la montaña, al rio, compartir con grupos de montaña por mas de una década, dormir al raso, las visitas a familia en el pueblo de Ávila, la bici, las plantas, la escalada, el calor de la amistad junto a una guitarra y el fuego de una hoguera…

Por otro lado y en algún momento, de niña mi atención se desvío hacia la sombra viendo como el llamado “¿progreso?” arrasaba con la virgen naturaleza, ese progreso mal enfocado, el que arrasa playas para construir chorizos de apartamentos, deseca las marismas de san Fernando para construir un club social privado y un “bahía sur” y se carga al pequeño comercio creando moles de neón para intentar dar vida a “centros comerciales y de ocio”, hizo que se forjara en mi una conciencia de respeto y atención a las actuaciones en entornos naturales y entornos urbanos donde las formas de construir agresivas urbanizaban hasta los jardines olvidando la flora autóctona mediante artificios.

En medio de la luz que desprendía la naturaleza en la que me he criado y la sombra de las obras que se movían urbanizando el entorno me encontré confusa con una carrera recién terminada de arquitectura técnica, muchas ganas de trabajar en rehabilitación y con un contrato por cuatro años para trabajar construyendo mas de cien casas de tres plantas en una urbanización en una zona recién recalificada sepultando un encinar, era el año 99 y esa es otra historia.

Reflexionando, hace tan solo unas décadas, en los pueblo había personas de distintas familias que habían desarrollado los oficios necesarios para trabajar los materiales del entorno, y se juntaban naturalmente creando grupos de trabajo con capacidad de construir sus propias casas. (Había maestros, aprendices….no existían empresas inmobiliarias ni macro empresas constructoras llenas de ejecutivos).

Comían de la huerta de la zona y mediante intercambios del excedente obtenían los productos y/o materiales que necesitaban.

Eran autosuficientes cubriendo dos de las necesidades básicas para vivir, cobijo y alimento.

Autoconstrucción:

Ha llegado el momento de recuperar la confianza en la capacidad de hacer realidad un sueño creando, autogestionando y/o autoconstruyendo nuestras casas, conscientes de la necesidad de conservar el entorno en el que queremos desarrollar la vida, conscientes de cuidarlo eligiendo materiales naturales, cercanos,  en la elección del tamaño, de los medios a utilizar, de las formas de construir, conscientes del cuidado en las relaciones entre las personas que acompañan este proceso, creando construcciones integradas en el entorno, donde la naturaleza manda y pedimos permiso respetándola (cubiertas vegetales, muros ajardinados, jardines comestibles…)

El entorno es el legado que dejamos a las generaciones que llegan. Una vez me preguntaron el por qué plantaba encinas y robles de crecimiento lento si no los iba a ver grandes y respondí “es para las personas que vengan detrás de mi, como lo hicieron nuestrxs abuelxs”.

 

Autoconstrucción con ayuntamiento de Monleras (Salamanca).

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Obra de madera y paja revocada con arcilla de la zona y cal, con cubierta vegetal. Realizada para “sala multiusos” autogestionada por el Ayuntamiento. Apoyo técnico (asesoramiento, talleres y diseño), realizado por Esther Vega (arquitecta) y Mónica Cebada (arquitecta técnica) junto con equipo de monitores de los campos de trabajo internacionales.

La sala se construyó en 2010 en el “territorio del juego”, espacio creado por el ayuntamiento de Monleras para uso disfrute del pueblo.

Participaron en su construcción, personal del ayuntamiento, vecinxs, personas de talleres y campos de trabajo, niñxs del pueblo, niñxs del campamento ecológico , voluntarixs y equipo técnico.

Los objetivos principales de esta construcción fueron fomentar el trabajo colaborativo, la recuperación de la arquitectura tradicional y potenciar el uso de materiales naturales en la construcción.

Una clara muestra de autoconstrucción donde desde el alcalde hasta el pastor pasando por los niños del pueblo, el panadero y multitud de personas vecinas y allegadas pusimos nuestro granito de arena para hacer realidad otro sueño. Muy agradecida por la experiencia vivida.

Mónica cebada